El águila real, esa ave de rapiña que nos impresiona cuando nos sobrevuela al estar en las montañas o en un campo abierto, no puedo decir que en la ciudad porque nunca me ha tocado ver volar una en la ciudad.

Un animal de un porte de buen ver, para algunos, ya que dicen que esta mas bonito que el buitre o el condor; a mi en lo particular me gustan las 3, se me hacen aves muy impresionantes.

De chico recuerdo que mi tío tenía una y por mas que quisiéramos acercarnos, no nos dejaba, nos tiraba el picotazo, solo dejaba a mi tío, pero poderla ver así de cerca, realmente uno puede ver la belleza del mundo animal.

Pero… ¿Qué piensas cuando ves un águila volar? ¿Que recuerdos vienen a tu mente? ¿Solo ves un animal o te hacer reflexionar sobre la importancia de ese ser vivo y el porque de su importancia a través de los años y en la actualidad?

Hola a todos los WAMMSTERS que nos leen y bienvenidos a otra historia, anécdota, cuento, lectura, como lo quieran ver, que te presenta el mundo de WAMMS.

En esta entrada del blog, les voy a hablar de la historia del Águila Real y como este ser es un emblema para nosotros los mexicanos, al igual que lo es a nivel mundial. Ya que muchos países de igual manera la toman como emblema.

Diseño elaborado por WAMMS representando un Águila.

El águila aparece como símbolo heráldico de muchos imperios y naciones desde Roma hasta Rusia (con ausencia de esta entre 1917 a 1989, posteriormente ha recuperado el Águila bicéfala), el Imperio Germánico, Polonia, Rumanía, Albania, USA, México, España (hasta 1982), etc., y también como representación de San Juan Evangelista.

El águila es símbolo de la altura, representación del espíritu del Sol, y del principio espiritual. La vida del águila transcurre a pleno sol, es por tanto un animal solar, por lo que se considera como esencialmente luminosa y participa de los elementos aire y fuego.

Como se identifica con el sol y la idea de la actividad masculina, fecundante de la naturaleza materna, el águila simboliza también el padre. El águila se caracteriza además por su vuelo intrépido, su rapidez y familiaridad con el trueno y el fuego. Posee, pues, el ritmo de la nobleza heroica.

Desde el Extremo Oriente hasta el Norte de Europa, el águila es el animal asociado a los dioses del poder y de la guerra. En el cristianismo, ratifica también el águila su papel de mensajero celestial. En las monedas romanas aparece más bien como signo de las legiones y del poder el Imperio. Dante se llega a referir al águila como pájaro de Dios.

El Águila es el más sagrado de los animales de casi cualquier chamán de cualquier tradición, Inca, Sioux, Maya, Dakota, Cheyenne, Azteca, Mexica, y un largo etcétera. El Águila es el signo en sí del chamanismo. Los chamanes Incas, cuando estan en su primer nivel de aprendizaje, son considerados Papachahuitas («Aguiluchos») Águila tiene para ellos la lecciones más especiales de todas.

Cojín descansa muñecas elaborado por WAMMS representando un Águila.

CUALIDADES DEL AGUILA

Dentro de sus cualidades encontramos su vuelo sereno y su majestuosidad. Se desplaza en círculos, planeando y remontándose hasta alcanzar grandes alturas. Su vuelo normal es entre 65 y 90 km por hora, pero puede lograr una velocidad de 200 km por hora en picada, cuando va en pos de una presa, cuando juega y en sus vuelos de cortejo. 

El águila real es monógama. De su nido, generalmente sólo sobreviven uno o dos polluelos, en parte debido a la escasez de alimento, alimentos como pequeños mamíferos, aves, serpientes, así como a la diferencia de fechas de la eclosión del huevo.

El polluelo permanece mucho tiempo en el nido, y cuando ya puede volar, los padres le enseñan a cazar, pues carecen del instinto para ello. Un dato extraordinario es que los padres eligen presas que son abundantes, lo que contribuye al equilibrio natural.

Por sus extraordinarias cualidades biológicas, el águila se halla en la cumbre de la pirámide de las cadenas alimenticias; es decir, no es una presa asequible para otros depredadores, salvo del hombre, que como bien sabemos, destruye mucho de lo que toca.

LOS MEXICAS Y EL AGUILA

En la historia que conservamos de los mexicas, escrita durante la época el gran consejero Tlacaélel, para presentar a este pueblo dominador, con una trayectoria excepcional, la encontramos como símbolo de identidad y epifanía del dios solar Huitzilopochtli, pues los valores mexicas fueron precisamente los que representa el águila: fuerza, poderío, dominio sobre otros, ocupando el sitio central en el cosmos.

Para los mexicas, el águila representó, principalmente, el carácter guerrero, la fuerza, la agresividad, la valentía, el dominio del espacio. Simbolizó la muerte sagrada que genera la vida del universo, el autosacrificio del hombre para sustentar a los dioses con su propia sangre.

MITOS MEXICAS

LA LUCHA DEL SOL HUITZILOPOCHTLI, CONTRA SUS HERMANOS, LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

En esta historia, el Sol resulta triunfador, surgiendo cada mañana como Cuautleuánitl, “el águila que asciende”, y desapareciendo en el poniente como Cuauthémoc, “el águila que desciende”. En su paso por el inframundo, el Sol se convierte en ocelote. Así, sus dos epifanías animales son el águila y el ocelote, que encarnan los contrarios cósmicos: luz y oscuridad, día y noche, vida y muerte, razón e irracionalidad. Por eso, los guerreros del Sol son señores águila y señores ocelote.

FUNDACIÓN CIUDAD DE MÉXICO

Arribo de la tribu mexica al islote del lago de Texcoco donde fundan la ciudad de México. Sitio revelado por su dios-caudillo Huitzilopochtli con el símbolo de un águila erguida, con las alas extendidas hacia el sol, tomando el fresco de la mañana y comiendo un pájaro. Estaba posada sobre un tenochtli o nopal de tunas rojas, duras como las piedras, que emergía del corazón de Cópil, sobrino de Huitzilopochtli, quien había sido sacrificado por éste. Los mexicas erigieron ahí un pequeño oratorio en el año 2 Casa (1325 d.C.), que se convertiría en el corazón de la gran ciudad, Tenochtitlan.

Ahí mismo encontraron un río de agua roja, como sangre que se dividía en dos arroyos, uno rojo y el otro completamente azul. Este río dual representa el fuego y el agua, elementos sagrados que, unidos, forman el símbolo Atl tlachinolli, “Agua quemada”, que representó la Guerra Sagrada.

PODERES DEL ÁGUILA Y EL OCELOTE

En muchos pueblos se cree que el águila posee poder de rejuvenecimiento porque se expone al sol, y cuando su plumaje está ardiente, se sumerge en el agua pura y vuelve a encontrar una nueva juventud. Este es un símbolo iniciático, pues la iniciación incluye ritos de paso por agua y por fuego. Y son precisamente esos elementos los que conforman el símbolo mexicaatl tlachinilli.

Entre las múltiples obras plásticas que corroboran los datos de las fuentes escritas está la escultura llamada “Teocalli de la Guerra Sagrada”, donde se representa el águila sobre el nopal, de cuyo pico sale el atl tlachinolli, y el gran huéhuetl o tambor de madera de Malinalco, una obra de arte excepcional, donde quedó plasmado el concepto mexica de la guerra sagrada de imágenes de los señores águila y ocelote, como iniciados que reciben los poderes sagrados del Sol.

AXIS MUNDI

Otro símbolo básico del mito de la fundación de Tenochtitlan es el del centro del mundo oaxis mundi. El hecho de que el primer cuauhnochtli, “tuna del águila”, como se llamaba a los corazones ofrecidos al Sol, sea el centro de la Ciudad de México, conlleva la significación de que la ciudad se cimentó en el sacrificio humano. Pero, además, el corazón como fundamento del nopal indica su carácter de axis mundi, concordando con el simbolismo universal del corazón como centro que hallamos en otras culturas mesoamericanas.

Una de las más notables representaciones del nopal con el águila, como centro del universo, es la que se observa en la página I del Códice Mendoza, donde la figura está en el centro de una cruz que señala tanto los cuatro sectores de Tenochtitlan, como los cuatro rumbos del cosmos, idea que sin duda inspiró la construcción de la ciudad. Para los mexicas, como para muchos otros pueblos, su ciudad está en el centro del mundo.

Así, el águila, elevándose hacia el sol con las alas extendidas, como la gran cruz cósmica, como el centro del universo, se instituye como símbolo del pueblo mexica. El águila es el ser que dará a los guerreros la sacralidad para realizar la xochiyaóyotl, “guerra florida”, y obtener los prisioneros que han de alimentar al dios supremo, “por quien todo vive”, como dicen los cantares.

DESCENSO DEL ÁGUILA

Pero el esplendor del pueblo tenochca habría de terminar. Como se pone el sol en el ocaso, convertido en Cuauhtémoc, “el águila que desciende”, para internarse en el reino de la muerte, los mexicas, y con ellos todos los pueblos mesoamericanos, caen bajo el yugo colonizador europeo para no volver a levantarse. Del pueblo del Sol, del pueblo del águila real, sólo quedaría el símbolo, representando a una nueva nación.

Con una significación trascendente e inexplicable para nosotros, el último emperador mexica se llamó precisamente Cuauhtémoc, y como lo narran los Anales de Tlatelolco, fue el último representante del valor y la grandeza tenochca, pues luchó sin tregua hasta ser ejecutado después de su cautiverio.

Después de 1521, y bajo el nuevo orden colonial, se crean nuevos símbolos para representar a la naciente sociedad novohispana.

Las representaciones de águilas relacionadas con el cristianismo y la heráldica española, que muchas veces son bicéfalas, fueron las más comunes en esta época, encontrándose incluso en expresiones artísticas nativas, como en el Palacio de Justicia de Tlaxcala y en el Códice Techialoyan García Granados. 

EMBLEMA MEXICANO

En cuanto al águila mexica, ésta siguió siendo un emblema popular, y a partir de la segunda mitad del siglo XVIII se encuentran más ejemplos iconográficos de águilas vinculadas a la fundación de la Ciudad de México, y proliferan motivos como piedras (símbolo del corazón), serpientes y nopales, que hablan de una mayor libertad para acercarse al pasado indígena. Ello, dice Xavier Noguez, “podría estar anunciando un sentimiento nacionalista que culminaría con el inicio del movimiento armado, a principios del siglo siguiente”.

Los primeros caudillos de la Independencia adoptaron, a diferencia de la imagen Guadalupana que enarboló Hidalgo, el águila devorando a una serpiente que representaba un México recuperado, el anterior a la llegada de los españoles, y por ello más legítimo, “aunque no fuera cristiano y no hablara español”, dice Noguez. Así, en ese momento encontramos unidos a la Virgen de Guadalupe y al águila, como símbolos nacionales.

MORELOS Y EL ÁGUILA

Morelos, en 1811, por primera vez incluye un águila en los pendones independistas, y al consumarse la Independencia aparece la “Bandera de Iguala de las Tres Garantías” (1821), donde ya se usaron los colores actuales, aunque dispuestos diagonalmente, acompañados de una estrella. 

Agustín de Iturbide ordenó que las franjas de la bandera quedaran en sentido vertical, y que al centro se colocara un águila coronada sobre un nopal y sin serpiente, como símbolo del primer imperio mexicano.

Pero esta versión duró poco. En 1823, y como una de las resoluciones del primer Congreso Constituyente, se ordena rediseñar el escudo nacional. Debido a esto, el águila pierde la corona y gana la serpiente, dice Noguez.

EL ÁGUILA EN EL ESCUDO MEXICANO

Utilizando las fuentes históricas escritas y los códices pintados en las primeras décadas después de la conquista, se diseñó el primer escudo republicano. Uno de los modelos principales fue el dibujo de fray Diego de Durán, donde vemos al águila de perfil sujetando a la serpiente.

A partir de la tercera década del siglo pasado, y hasta nuestros días, el águila se mantendrá como el símbolo de la nueva nación, en medio de varios cambios, de acuerdo con los aires políticos del momento. 

Porfirio Díaz ordenó, por ejemplo, que el águila se representara de frente con las alas abiertas, a la moda francesa. Fue hasta 1916 cuando Venustiano Carranza tomó como modelo el escudo de la primera bandera republicana. Carranza promovió cambios que permanecen hasta nuestros días: el águila de perfil mirando hacia la izquierda y la inserción del texto “Estados Unidos Mexicanos”.

Actualmente está en vigencia una ley sobre el escudo, la bandera y el himno nacionales, que entró en vigor en febrero de 1984, donde se describe en detalle la forma en que se debe representar el águila.

Así, el águila real, ese ser extraordinario, ha sido símbolo de nuestra identidad mexicana representando ideales y valores que sustentaron desde la fundación de Tenochtitlan, así como la Independencia de México, otorgándole su carácter de nación soberana, situación que vivimos en la actualidad.

EL ÁGUILA Y SUS MITOS EN OTRAS CULTURAS

MITOLOGÍA GRIFO

Los grifos son seres mitológicos con cabeza, pico y alas de águila, mientras que el resto de su cuerpo es de león y, en algunas ocasiones con cola de serpiente. El plumaje alrededor de su cabeza, cuello, pecho y cola es dorado, mientras que el resto de su piel es de león.

La creencia en estos seres se remonta al antiguo Egipto alrededor del 3300 a.C; sin embargo, hay quienes afirman que son más antiguos y existen referencias en las culturas babilónica, asiria y persa. Plinio el Viejo creía que los grifos provenían del norte de Rusia; Esquilo, por su parte, pensaba que provenían de Etiopía, mientras que Bulfinch afirmaba que sus orígenes se encontraban en India. Heródoto, por su parte, creía que la leyenda del grifo provenía del pueblo mítico del los Isedones que vivían en los Montes Urales.

Existe, sin embargo, una teoría donde el origen real del grifo puede encontrarse en los restos fósiles de dinosaurios de la familia Ceratopsidae (cuyas características físicas coinciden con la descripción del grifo mitológico) hallados en los desiertos de Asia Central, en especial en Mongolia.

Dado que, para muchas culturas antiguas, el león era considerado el rey de las bestias y el águila la reina de los aires, entonces se entiende que el grifo fuera considerado como una criatura especialmente majestuosa y poderosa. Se decía también que el grifo era tan rápido como el águila y tan feroz y majestuoso como el león. Sus enemigos naturales sólo eran los caballos, pero también algunas serpientes y basiliscos podían convertirse en sus enemigos en la medida que estos personificaran fuerzas malignas.

Se creía además que vivían en grupos de entre 5 y 30 seres con una organización jerárquica muy similar a la de los leones, donde el más grande y viejo es la cabeza de la manada. Conforme a un documento escrito en el siglo IX por el irlandés Stephen Scotus, los grifos son monógamos e incluso, si un miembro de la pareja muere, el otro grifo pasará sólo el resto de su vida sin necesidad de buscar un nuevo compañero. Por otro lado, los hábitos de la hembra fueron descritos por Santa Hildegarda de Bingen en el siglo XII, quien afirmaba que la grifo hembra buscaba una cueva donde pudiera poner a salvo sus tres huevos y cuidarlos hasta que éstos eclosionaran.

Porta-vasos tequileros elaborados por WAMMS representado un Águila.

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