Orgullo Mexicano y Símbolos que nos Identifican: El Mariachi y su Historia

El mariachi es mundialmente conocido y referencia de nuestro México. Su música ameniza, eventos de todo tipo, haciéndonos sentir ese sentido de pertenencia, que nos identifica, que sabemos y tenemos claro su significado.

Su musica nos hace sentir que pertenecemos a un lugar, si estando en México nos hace sentir así, pues fuera del país se vuelve un sentimiento todavía mas grande, al poder escucharlo en tierras que no tiene nada que ver con lo nuestro y que llegue hasta esos lugares es totalmente un honor.

Hola a todos los WAMMSTERS que nos leen y bienvenidos a otra historia, anécdota, cuento, lectura, como lo quieran ver, que te presenta el mundo de WAMMS.

En esta entrada del blog, les vamos a hablar del verdadero origen del Día de las Madres y como este día ha evolucionado a lo que es en la actualidad.

Diseño elaborado por WAMMS representando a un Mariachi.

HISTORIA DEL MARIACHI

El mariachi es una tradición musical, que si bien representa a todo México frente al mundo, lo es aún más del occidente mexicano por ser su comarca originaria.

Elementos indígenas, europeos y africanos se mezclaron con sus rítmicas, instrumentos y ritualidad para dar origen al mariachi, siendo en tiempos virreinales su nacimiento y no en tiempos de la intervención francesa en la segunda mitad del siglo XIX, como mucho tiempo se creyó.

Incluso se llegó a pensar que el origen de palabra “mariachi” provenía del francés, lo que afortunadamente se ha ido desmintiendo con los hallazgos documentales actuales, que la van postulando como un vocablo de origen indígena (de probable procedencia lingüística yuto-azteca)  y además con más de un significado, es decir polisémico.

Las investigaciones documentales, en un primer momento, indicaron que el “mariache” o mariachi era una actividad que era digna de ser denunciada durante la semana santa del año 1852 a un obispo, por el párroco Cosme Santa Anna, sin parentesco aparente con su “Alteza Serenísima”, que ha sido uno de los mayores males de México, del cual contaremos su historia en otra entrada del blog, en la población de Rosamorada, Nayarit, expresándose:

«Al acabarse los divinos oficios en mi parroquia en el sábado de gloria encuentro en la plaza y frente de la misma iglesia se hallan dos fandangos, una mesa de juego y hombres que a pie y a caballo andan gritando como furiosos en consecuencia del vino que beben…y solo que ya sabemos cuantos crímenes y excesos(sic) se cometen en estas diversiones, que generalmente se llaman por estos puntos mariachis».

La referencia da cuenta que el vocablo mariachi de inicio, ya era utilizado en años previos (1852) a la Intervención Francesa (1862-1867), por lo atribuirle un origen europeo es descartable. 

Es importante rescatar el hecho de que se defina a “los mariachis” como sinónimo del fandango, el desorden ocasionado por las personas que participan en “diversiones”. Nuevos hallazgos dan cuenta de que la palabra mariachi no solo definía el ambiente festivo, la diversión desordenada de algunos individuos, sino también al grupo de músicos que participaban.  Ciertamente eran repudiados por algunos sectores de la población en Guadalajara, de tal manera que en su momento le llamaron “miserable y ridículo mariachi”, cuando tocaba por las calles durante una jornada del año de 1888.

La localización de nuevos documentos permitió descubrir que el mariachi no solo era la música, el grupo o el fandango, sino también la designación de un lugar, ranchos en la zona de Nayarit que durante el siglo XIX confirmaron esa acepción, y hasta la denominación de un instrumento, la tarima donde se zapatea y se acompaña la música.

Cabe señalar que algunos de los investigadores contemplan al mariachi como una tradición de origen compartido por diversas regiones del occidente: Jalisco, Michoacán, Colima y Nayarit, que se han considerado como la región nuclear desde donde comenzó a expandirse el mariachi hacia otros estados y regiones del país como; las zonas que hoy constituyen Sinaloa, Sonora, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Guerrero, Oaxaca y la California novohispana,  serían las primeras zonas de expansión y recepción de esos mariachis, que por medio del comercio, los conflictos armados y/o la migración, transmitieron su tradición, adaptando e innovando elementos que la enriquecieron hasta hacerla lo que es hoy.

En dichas innovaciones y adaptaciones estuvo inmersa la instrumentación. Muchos instrumentos transitaron y transitan por el mariachi: la vihuela, la guitarra de golpe, los violines, arpas, la tambora, el guitarrón, la tarima, tambor de pie y varios más, se han adoptado y adaptado para darle vida a canciones, sones, jarabes y minuetes antiguos, géneros mariacheros ejecutados en las primeros tiempos de la tradición.  

Los corridos, las polkas, el vals, los chotises, las mazurkas y algunos otros géneros, se incorporarían al repertorio mariachero fortaleciendo y renovando al mariachi de cara a su masificación y popularización en los medios de comunicación en pleno siglo XX.

La trompeta se agregaría también a la alineación que se volvería icónica del mariachi, no sin cierta resistencia por parte de algunos mariachis y ciertos sectores del público que gustaban ya del mariachi con base de cuerdas a principios del siglo XX.

La incorporación de la trompeta se dio de una manera discreta en algunos grupos de mariachi, muchos de los cuales migraron a la ciudad de México desde el interior de la República, buscando mejores condiciones de vida y a veces huyendo de conflictos bélicos como la Cristiada, conflicto muy activo en la zona occidente del país en las primeras décadas del siglo XX.

Miguel Martínez Domínguez,  patriarca de la trompeta en el mariachi, señala la posición con respecto a la trompeta:

«Estaba visto que la trompeta no la aceptaba la mayoría de la gente. La versión popular atribuye la introducción de ese instrumento a don Emilio Azcárraga (Vidaurreta), dueño y gerente de la XEW. Él se pavoneaba de asegurar que él había sido el introductor de la trompeta al mariachi y el mariachi a la XEW. Lo que sé es que cuando yo trabajaba en Garibaldi, allá por 1938, venían algunos elementos del Mariachi Tapatío de José Marmolejo al Tenampa a tomarse una copa. Decían que en uno de sus viajes de negocios a Guadalajara, a Don Emilio lo llevaron a comer a los parianes de Tlaquepaque, donde le tocó escuchar a un mariachi con trompeta, que quizá haya sido el único en Guadalajara que traía trompeta en aquel tiempo. Según versiones fue el mariachi del maestro Rafael Virgen. Decían que a Don Emilio le encantó y que ya volvió a la Capital con la idea de que se metiera la trompeta al mariachi».

La sugerencia de Azcárraga  de admitir en la alineación mariachera a la trompeta fue hecha al Mariachi Vargas, que tras probar a trompetistas consumados, se decidió por el joven Miguel Martínez, mariachi de Garibaldi,  que con el tiempo, se volvería un referente con su trompeta en el ámbito mariachero. Posteriormente el Mariachi México de Pepe Villa incluiría una trompeta más al conjunto, innovación en la que el mismo Miguel Martínez también fue partícipe.

En la Ciudad de México, el mariachi comenzó a buscarse un lugar en el gusto del público, aunque para ello debió adaptarse a las condiciones que la ciudad le iba imponiendo.  La plaza Garibaldi, en particular el Tenampa, se volvió refugio y plataforma de los mariachis emigrados del interior del país,  para tiempo después, pasaron al radio y el cine, donde se darían a conocer en América Latina y en el mundo, en medio de experimentaciones y transformaciones a lo largo de décadas.

El despunte de grupos como el Mariachi Vargas de Tecalitlán, el Mariachi Pulido, el Mariachi Marmolejo o el Mariachi México vinieron a ratificar su triunfo en el radio;  su acompañamiento a interpretes como Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, Lucha Reyes, Matilde Sánchez “La Torcacita”, Amalia Mendoza, entre otros,  le dieron brillo al mariachi en los medios de comunicación, aunque con una configuración diferente al radicado en las comunidades del interior del país, más orientado a la dinámica comercial que modificó el repertorio y transformó su estética.

Esta adquisición de nuevos rasgos por parte de la tradición mariachera generó una diferenciación entre los grupos de mariachi portadores de la tradición, siendo traducida por la academia que  conceptualizó al menos dos grandes tipologías del mariachi.

Aquellos grupos orientados a la preservación de repertorio antiguo y al ambiente festivo y ritual en las poblaciones rurales, siendo denominados como mariachis tradicionales.

Con respecto al llamado mariachi moderno, éste maneja repertorios de éxito comercial, en medio de una industria que lo vuelve objeto de consumo; está sujeto a una estética visual y a una transformación de su imagen orientada a su espectacularización, lo cual dicho sea de paso, iba envuelto en el nacionalismo que se fomentó en el país tras la conclusión del conflicto revolucionario iniciado en 1910, haciendo del mariachi un símbolo musical de México.

Compositores como Tata Nacho, Manuel Esperón, Ernesto Cortázar, Cuco Sánchez, José Alfredo Jiménez y algunos más, heredaron canciones en el ámbito mariachero que se siguen cantando tanto a nivel nacional como internacional, siendo muchas de sus composiciones parte del playlist de la vida de diversas personas que hoy, en el siglo XXI, parecieran volver a voltear para escuchar, mirar y admirar a esta tradición musical mexicana que ahora es abrazada como propia por muchos otros países y regiones. Escuelas y programas escolares han ido adoptando al mariachi como parte de la formación de estudiantes en Estados Unidos; países de Sudamérica como Aruba, Colombia y Venezuela se han constituido en nuevos hogares de la tradición mariachera  que allende sus fronteras, se ha vuelto parte de la cotidianeidad de la gente en sus distintas patrias que ya la sienten como suya.

En México, el futuro es alentador aunque complejo, el surgimiento de escuelas que imparten la tradición es poco numerosa, los programas de gobierno dedicados a ello todavía son contados pero al menos están siendo constantes. Encuentros, festivales, programas escolares, congresos, investigaciones, exposiciones y demás actividades han surgido como refuerzos a una declaratoria por parte de la UNESCO, que hace del mariachi un patrimonio inmaterial de la humanidad desde 2011. La tradición mariachera está vigente, será tarea de los mexicanos procurarla, rescatarla y promoverla, para que trascienda los tiempos y nos siga representando como uno de los símbolos musicales de la nación.

Y como siempre digo, si llegaste hasta acá, te agradezco mucho por leerme, suscribete a mi blog para que conozcas mas historias de todos los temas, visita nuestra tienda con productos originales que buscan contarnos una historia y decora de una manera alternativa y diferente tu lugar de preferencia. Muchas gracias y hasta la próxima entrada.

Published by wammsmex

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