Protagonistas de sin fin de películas, todo mundo ubicamos a los zombies, siempre con su paso lento buscando comerse el cerebro de alguien, ya en otras películas los han hecho mas evolucionados, con estrategias y demás, pero al final creo que todos tenemos una imagen de estos seres.

Monstruos comunes, disfraz para muchos en épocas de halloween y para otros personajes de culto, ahora si que seres que desde hace años han formado parte de la cultura popular, ya sea para bien o para mal, dependiendo del punto de vista de cada quien.

Hola a todos los WAMMSTERS que me leen y bienvenidos a otra historia, anécdota, cuenta, como lo quieran ver que les traigo del mundo de WAMMS.

En esta entrada del blog les voy a hablar de aquellos seres famosos por muchas películas pero, que como todo, tienen una historia de origen ¿la conoces? quédate y echa un vistazo.

Diseño elaborado por WAMMS.

ORIGEN

Se ha especulado que la palabra viene de los idiomas que se hablan en África occidental.

“Ndzumbi” significa “cuerpo” en el lenguaje de una de las etnias de Gabón, mientras que “nzambi” significa “el espíritu de una persona muerta” en lengua bantú (Congo).

Estas son áreas en donde los traficantes de esclavos europeos capturaron un enorme número de personas para trabajar en las plantaciones de azúcar de las Indias occidentales, negocio cuyas enormes ganancias llevaron a Francia e Inglaterra a convertirse en potencias mundiales.

Los africanos se llevaron su religión consigo. Sin embargo, las leyes francesas exigían que los esclavos se convirtieran al catolicismo. Lo que provoco una serie de religiones sincréticas que mezclaban elementos de diferentes tradiciones: el vudú en Haití, el obeah en Jamaica y la santería en Cuba.

PERO ¿QUE ES UN ZOMBIE?

En Martinica y Haití puede usarse como un término general para hablar de un fantasma, una presencia nocturna perturbadora que puede tomar una miríada de formas.

Pero este concepto se ha ido mezclando gradualmente con la creencia de que el abokor o médico brujo puede hacer que su víctima parezca muerta a través de magia, una poderosa sugestión hipnótica o una poción secreta, donde luego procede a revivirla como su esclava personal, ya que su alma o su voluntad le han sido despojadas.

El zombi es, esencialmente, un esclavo: sin voluntad, sin nombre, atrapado y llevando la existencia de un muerto viviente que trabaja sin cesar.

HABLEMOS UN POCO DE HAITI

Rebautizada como Haití y separada de República Dominicana, la nación se convirtió en la primera república independiente negra después de una larga guerra revolucionaria en 1804.

Haití fue demonizado constantemente como un lugar violento, supersticioso y mortal, pues su sola existencia constituía una afrenta para los imperios europeos.

A lo largo del siglo XIX, los informes sobre canibalismo, sacrificio humano y peligrosos ritos míticos se multiplicaron.

No fue sino hasta el siglo XX, después de que Estados Unidos ocupara Haití en 1915, que estas historias y rumores comenzaron a sintetizarse en la idea del “zombi”.

EE.UU. fue a “modernizar” un país que consideraba atrasado. Pero en cambio regresó a casa llevándose consigo sus supersticiones “primitivas”.

Las revistas populares estadounidenses de los años 20 y 30 se iban llenando de historias de vengativos muertos vivientes que salían de sus tumbas para perseguir a sus asesinos.

Estos habían sido una vez espectros inmateriales: ahora tenían la forma física de cuerpos putrefactos que se decía merodeaban los cementerios haitianos.

ESCRITORES QUE ELEVARON EL MUNDO ZOMBIE

Spencer St. John, imagen tomada de la Web.

El periodista inglés Spencer St. John, un pionero en el estudio de la cultura haitiana, su tradición vudú y los zombis, dio a conocer el ritual por el que los jóvenes haitianos eran sacrificados por tribus aborígenes, haciéndolos beber una pócima aparentemente venenosa. 

Más tarde estas personas eran revividas por efecto de extraños sortilegios que impartían los sumos sacerdotes del culto vudú. Sin embargo, una vez resucitados, los jóvenes ya no parecían tener control sobre sus actos y eran fácilmente obligados a trabajar como mano de obra esclava en plantaciones, sin evidenciar resistencia alguna.

Wade Davis, imagen tomada de la web.

Con suficientes indicios acerca de la existencia de los zombis haitianos, el etnobotánico de la Universidad de Harvard, Wade Davis, viajó a Haití en 1982 para investigar el caso certificado de dos muertos vivos y hacerse con una muestra de la pócima que envenenaba a los jóvenes. 

Clairvius Narcisse, imagen tomada de la Web.

Así conoció a Clairvius Narcisse, un campesino que fue declarado clínicamente muerto en 1962 y reapareció vivo en 1980. Según relató el haitiano, un hermano suyo había comprado los servicios de un sacerdote vudú para que lo transformara en zombi, tras haberse negado a vender su parte de una herencia.

Contó que al ser retirado de la tumba recibió una serie interminable de azotes que lo dejaron inconsciente y, aunque paralizado, tras recuperarse, siempre permaneció lúcido. Inmediatamente fue trasladado a una plantación, en donde trabajó como esclavo junto a otros zombis, hasta que su amo murió y él recuperó la libertad.

Wade Davis pudo finalmente conseguir una muestra de la pócima venenosa para analizarla exhaustivamente. Así, tras un tiempo de investigación, el científico anunció oficialmente que los zombis eran reales y publicó las bases químicas y sociales del proceso en el libro “La serpiente y el arcoíris”. 

El análisis demostró que el principal responsable de la existencia de los zombis era el pez globo, que habita las cálidas aguas de las selvas tropicales de Haití, en donde abundan las especies de plantas alucinógenas. Este pez genera una sustancia altamente tóxica llamada tetrodontoxina, que ataca directamente al sistema nervioso, paralizando a la víctima y reduciendo su actividad vital a niveles mínimos, prácticamente imperceptibles, condición que permitía respirar con cantidades ínfimas de oxígeno, como las presentes en un ataúd enterrado.

Otro escritor fue William Seabrok, escritor de libros de viajes, periodista, ocultista y alcohólico, que fue a Haití en 1927 y escribió “La isla mágica”, que relataba su viaje.

William Seabrok, imagen tomada de la Web.

Seabrook era un autoproclamado “negrófilo”, un hombre que acogía el “primitivismo” como una exultante forma de escape de sus orígenes privilegiados sureños.

Seabrook bailó con los dervishes giratorios en Arabia y trató de unirse a un culto caníbal en África Occidental. En Haití, pronto se inició en las ceremonias vudú y aseguró haber sido poseído por los dioses.

En un capítulo titulado “Muertos vivientes que trabajan en los campos de caña de azúcar”, cuenta que un lugareño lo llevó a la plantación de la Corporación Azucarera Haitiana-Americana y le presentó a los zombis que trabajaban en los campos de noche.

“Caminaban lenta y pesadamente como salvajes, como autómatas. Sus ojos eran lo peor. En verdad eran los ojos de un hombre muerto; no ciego, sino fijos, desenfocados, que no miraban nada, dice.

Seabrook entró en pánico por un momento, en el que creyó que todas las supersticiones que había escuchado eran verdad. Pero pronto encontró una explicación racional: no eran “nada más que simples seres humanos pobres y dementes, idiotas forzados a trabajar en el campo”.

Otro escritor fue la novelista Zora Neale Hurston, escritora del Renacimiento de Harlem de los años 20 y 30 estaban interesados en Haití como un modelo de independencia negra e hicieron campaña contra la ocupación estadounidense.

Zora Neale Hurston, imagen tomada de la Web.

Hurston cursó antropología y fue enviada originalmente a estudiar “Hoodoo” en Nueva Orleans (la versión afroamericana de Vudú en los pantanos).

Luego pasó varios meses en Haití preparándose para convertirse en una sacerdotisa vudú. Las experiencias a las que se vio expuesta la fueron intimidando cada vez más, aunque sus informes antropológicos son muy crípticos sobre esos momentos.

Después, en su libro informal sobre su viaje a Haití, “Dile a mi caballo” (“Tell My Horse”, de 1937), Hurston no sólo nos cuenta que los zombis existen, sino que tuvo “la inusual oportunidad de ver y tocar un caso auténtico”.

“Escuché los sonidos quebrados de su garganta y después hice lo que nadie ha hecho: lo fotografié”.

La imagen de Felicia Felix-Mentor, la zombi en la vida real, era verdaderamente fantasmagórica. Poco después de ese encuentro, Hurston abandonó Haití en forma apresurada, creyendo que sociedades secretas vudú tenían un plan para envenenarla.

Felicia Felix Mentor, imagen tomada de la Web.

Hurston fue objeto de burlas por su credulidad y su libro fue considerado como una vergüenza.

Si se encontró con un zombi en Haití, la pobre mujer que capturó con su cámara debió haber sido no tanto un muerto viviente como una persona que había padecido la muerte social, expulsada de su comunidad y quizás afectada por una profunda enfermedad mental (Hurston se la encontró en uno de los hospitales mentales de Haití).

Sin embargo, el trauma histórico de la esclavitud apuntala esta terrible condición de estar privado del ser, de una mujer sin lazos que fue abandonada a su suerte, a deambular como una muerta viviente.


Pues eso fue un poco de la historia “verdadera” detrás de los zombies y como 3 escritores comentan haber tenido contacto con estos en Haití, por lo menos los 3 coinciden en que Haití es el país origen de los zombies, sea cierto o no lo que vieron o vivieron, no quita el hecho de que es sumamente interesante, de respetarse su opinión y simplemente cada quien es libre de decidir en que quiere creer y en que no.

Yo solo espero que hayan disfrutado la lectura, te agradezco si leíste hasta acá, suscríbete al blog para mas historias de todo un poco, visita la tienda, donde de seguro encuentras algo para ti, ya que creo que tenemos para todos los gustos, pronto vendrán mas cosas y de nueva cuenta, gracias por leerme y hasta la proxima entrada.