A lo mejor un personaje mitológico no tan conocido, mas que nada puede ser por el nombre, ya que su participación en la mitología era mas de un personaje secundario o terciario pero famoso por la sencilla función que tenía que desempeñar.

Transportar las almas del inframundo de una orilla a otra a través de la laguna Estigia, para algunos, aunque otros dicen que era el río Aqueronte. Así el alma podía encontrar paz o al menos llegar al otro lado.

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En esta entrada del blog, les vamos a hablar del mito del barquero del inframundo, Caronte y porque era mejor tener para pagar su cuota y cruzar al otro lado.

Diseño elaborado por WAMMS representando al Barquero del Inframundo Caronte.

En la mitología griega, Caronte (de significado literal brillo intenso) era el barquero de Hades, encargado de transportar las almas de los difuntos en su barca, de una orilla del rió Estigia a la otra.

Los difuntos debían llevar un óbolo o cuota, para pagar su viaje al más allá, creencia de la antigua Grecia, por lo que a los cadáveres los enterraban con una moneda bajo la lengua o una moneda en cada ojo para llevar la cuota al mas allá. Al parecer la cuota era de 1 a 3 óbolos, mejor que les pusieran las monedas en los 3 lugares. Esa creencia se puede confirmar siendo que se han encontrado vestigios de esta práctica en restos arqueológicos.

Aquellos que no podían pagar, aquellos que no fueron enterrados con dicho ritual, tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, tiempo después del cual Caronte accedía a llevarlos sin cobrar.

CARONTE EN EL MITO Y EN LA HISTORIA

La primera vez que se hace mención de Caronte es en la Grecia antigua, en el año 500 a.C. Sin embargo, su popularidad llego tiempo después por una razón sociológica.

La aristocracia, mejor posicionada, disponía de sus propios guías al otro mundo: Hypnos y Thanatos, mientras que Caronte era una figura más asociada al pueblo. Al consolidarse la democracia en Grecia, el poder del pueblo creció y empezó a aparecer la figura de Caronte en obras literarias e iconografías.

Caronte fue hijo de Érebo y Nix, al cual se le representaba como un anciano flaco, gruñón de ropajes oscuros, con antifaz o, en ocasiones, como un demonio alado con un martillo doble, que elegía a sus pasajeros entre la muchedumbre que se apilaba en la orilla del Aqueronte.

EN LA LITERATURA

En cuanto a la Literatura, Caronte es apenas un extra en las historias de algunos héroes mitológicos necesitados de un golpe infernal para sus aventuras en el inframundo pero era un interesante obstáculo a surcar, siendo que ningún humano vivo tenía permitido subir a su barca.

Pero hubo quienes lograron pasar sin pagar, como Hércules quien logro pasar por la fuerza bruta, Orfeo cruzo gracias al hechizo de su canto, y Eneas mostrando una rama de oro, salvoconducto divino proporcionado por la sibila de Cumas. Aquí la diferencia es que se habla de semidioses o artículos mágicos, no de humanos completamente, por lo que llevaban ayuda o contaban con otras habilidades.

Se tiene noción de Caronte en el siglo I a. C., donde el poeta romano Virgilio lo describe en el descenso de Eneas al inframundo, después de que Sibila de Cumas mandara al héroe con la rama dorada que le permitiría volver al mundo de los vivos.

Imagen tomada de la Web.

En el Canto III de la Divina Comedia, aparece Caronte cuando Alighieri, Virgilio y Dante atraviesan la puerta infernal, el vestíbulo de los cobardes y el paso del Aqueronte.

Aunque con frecuencia se dice que conducía las almas por la laguna Estigia, como sugiere Virgilio en su Eneida, según la mayoría de las fuentes -incluyendo a Pausanias y Dante- el río que en realidad transitaba Caronte era el Aqueronte.

Virgilio, imagen tomada de la Web.

Ahí yace Caronte, que gobierna la lúgubre costa.
Un sórdido dios: por debajo de su barbilla peluda
Una larga barba desciende, despeinada y sucia;
Sus ojos, son como hornos huecos en el fuego;
Una faja, llena de suciedad, une su obsceno atuendo.
Virgilio, Eneida 6.298–301

Llega el poeta a la puerta del infierno y lee en ella una inscripción pavorosa. Confortado por Virgilio, penetran en las sombras de los condenados. Encuentran a la entrada a los cobardes que de nada sirvieron en la vida. Siguen los dos poetas su camino y llegan al Aqueronte. Caronte, el barquero infernal, transporta las almas al lugar de su suplicio a la otra margen del Aqueronte. Un terremoto estremece el campo de las lágrimas y un relámpago rojizo surca las tinieblas. El poeta cae desfallecido en profundo letargo.  Divina comedia, Dante.

Dante Alighieri, Divina Comedia, imagen tomada de la Web.

Es difícil afirmar que rió o laguna navegaba Caronte, pero al final era un ser de cuidado ya que se tenía muy claro la dificultada a la que se enfrentaban aquellos que no tuvieran la cuota para pagar el viaje.

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