Mitología

Leyendas Aztecas, Huitzilopochtli, Guerrero del Sol, el Dios Colibri

Uno de los dioses principales de nuestra antigua historia, uno de los principales dioses de los aztecas, temido por los enemigos, el guerrero del sol, pero también el guerrero colibrí, Huitzilopochtli.

Aparte de Quetzalcóatl, de Tláloc, que son de los dioses mas famosos, por así llamarles, Xolotl, que a lo mejor no tanto, creo que todos hemos escuchado el nombre de Huitzilopochtli, ya sea en la escuela, al visitar las pirámides de Teotihuacan, museos, libros, etc., sabemos que fue un dios importante, aunque muchos no conocemos su historia, su mito, o ya se nos olvido de cuando nos la platicaron.

Hola a todos los WAMMSTERS que nos leen y bienvenidos a otra historia, anécdota, cuento, lectura, como lo quieran ver, que te presenta el mundo de WAMMS.

En esta entrada del blog, les vamos a hablar del mito del guerrero del sol Huitzilopochtli o como también se le conocía, Colibrí Zurdo, como que suena extraño que pueda ser las las dos cosas ¿no?, pero aquí te platicaremos porque fue uno de los dioses mas temido, o el mas temido, y uno de los mas importantes de la cultura azteca.

Imagen tomada de la web de Huitzilopochtli.

Empecemos por lo sencillo, ¿que significa Huitzilopochtli? del náhuatl huitzilin, colibrí y opochtli, zurdo, de ahí su otro nombre Colibrí Zurdo, pero no todo es por su nombre, también hay leyenda detrás de esto.

SU HISTORIA Y SU NACIMIENTO

Desde que los aztecas habitaban el mítico sitio primigenio conocido como Aztlán (‘lugar de las garzas’), su destino estuvo ligado al del dios Huitzilopochtli, cuyos orígenes resultan poco claros.

Varias fuentes señalan que en principio no era una deidad de gran importancia, sino más bien menor.

También existe la teoría que pudo tratarse de un líder religioso, por cuyos méritos y valor fue deificado al morir, como nos cuenta el historiador nativo Chimalpahin (1579-1660) en sus Relaciones Originales de Chalco.

Lo que es un hecho es que a lo largo de la historia mexica sufrió diversas transformaciones.

Las leyendas narran que Huitzilopochtli fue quien envió a los aztecas en su búsqueda del águila parada sobre el nopal, con un largo camino que culminó con la llegada al lago de Texcoco y la fundación de Tenochtitlan.

Durante el viaje, la posición jerárquica de Hutzilopochtli empezó a ser superior frente a la de otros dioses aztecas. Lo que fue evidente a su paso por el cerro de Coatepec en Tula, Hidalgo, escenario que narra el mito de su propio nacimiento.

Representación de Huitzilopochtli como se le muestra en el Códice Telleriano Remensis.

EL MITO

Nos dice que su madre Coatlicue –‘la de la falda de serpientes’– quedó encinta por una pluma caída del cielo que hizo contacto con ella.

Enojados por ello, y al pensar que su madre los había deshonrado con ese embarazo misterioso, sus hijos, los 400 guerreros del sur, liderados por Coyolxauhqui, la Luna, decidieron matarla para recuperar su honra. Pero Huitzilopochtli salio del vientre y la defendió:

«EMERGIÓ DEL VIENTRE MATERNO Y LE CORTÓ LA CABEZA A COYOLXAUHQUI; LUEGO LA LANZÓ AL CIELO, EN TANTO QUE ARROJÓ EL CUERPO POR LA LADERA DEL MONTE. TAMBIÉN CASTIGÓ A SUS DEMÁS HERMANOS GUERREROS, A TODOS LOS EXTERMINÓ CRUELMENTE. Y SIN NINGUNA PIEDAD».

En esta historia se hacen evidentes los atributos de Huitzilopochtli como ‘Guerrero celeste’ o el ‘Sol del mediodía’, cuyo dominio simbólico compartía con Tonatiuh, dios del Sol. 

Así como se puede decir que como buen mexicano, se fue directo a los putazos defendiendo lo que creía correcto o simplemente le gustaba pelear.

Los antiguos mexicanos creían que esta lucha entre Huitzilopochtli (Sol) y su hermana la diosa lunar Coyolxauhqui se repetía diariamente al atardecer.

VENERACIÓN

Los Aztecas solían ofrecerle sacrificios humanos a Huitzilopochtli. Las víctimas eran usualmente prisioneros capturados en las guerras frecuentes que los Aztecas tenían contra sus vecinos.

Los sacrificios eran con la intención de asegurar la lluvia, las cosechas y la victoria en las guerras. La forma más común de sacrificios practicados por los Aztecas era la de arrancarle el corazón a un cuerpo vivo y ofrecer este al Sol.

El primer santuario consagrado a este dios fue construido en el lugar donde los sacerdotes encontraron a un águila posada sobre una roca devorando una serpiente.

Los sucesivos gobernantes aztecas engrandecieron el santuario hasta el año “Ocho Caña” (1487), cuando el emperador Ahuitzotl le dedicó un impresionante templo.

TRANSFORMACIÓN

El dios azteca sufrió una drástica transformación que manifestó su ascenso a dios solar, el astro de mayor importancia para las culturas mesoamericanas.

Este cambio, como señala el antropólogo e historiador mexicano Miguel León-Portilla, formó parte de una elaborada estrategia política y social que se gestó en el estado mexica a partir de 1428.

Es en esta fecha cuando logran vencer a los guerreros de Azcapotzalco, señorío al que se vieron sometidos durante muchos años.

En su libro Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961), León-Portilla relata que esa victoria

“TAN RÁPIDA Y EXTRAORDINARIA, IBA A SER EL PRINCIPIO DE UNA NUEVA ACTITUD, QUE LLEGARÍA A SER CARACTERÍSTICA DE LOS AZTECAS”: SU VISIÓN MÍSTICO-GUERRERA, EN LA QUE SE CONSIDERAN COMO EL PUEBLO ELEGIDO POR HUITZILOPOCHTLI-SOL.

Esta transformación permeó sobre sus antiguos dioses. Huitzilopochtli se convirtió en una deidad solar-guerrera con poder para regular el mundo, y retomó propiedades de otros dioses hasta posicionarse en lo más alto de la escala religiosa, entre dioses de la talla de Quetzalcóatl o Tezcatlipoca. Pese a su grandeza, la caída del poderío azteca significó el fin del legado de Huitzilopochtli, cuyo culto se desvaneció a causa de la invasión española.

Ciertas referencias a él se han encontrado en mitos y leyendas cristianas, reflejo de la trascendencia que tuvo este dios azteca, que mediante la guerra ayudó a formar la identidad de toda una nación.

COMO LO VEÍAN LOS ESPAÑOLES

Para los conquistadores españoles, Hutizilopochtli era la representación del demonio mismo.

En su Historia general de las cosas de la Nueva España el fraile franciscano Bernardino de Sahagún (1499-1590) lo describe como un “nigromante, amigo de los diablos, cruel, inventor de guerras y enemistades y causador de muchas muertes”. Su mala fama no era fortuita.

En el Imperio mexica, del cual fue protector, se l destacaba por su habilidad y crueldad en el campo de batalla, actitud que respondía a las exigencias de esta deidad.

Imagen tomada de la web.

Huitzilopochtli solia ser representado como un hombre azul completamente armado, con plumas de colibrí en su cabeza.

Los aztecas creían que los guerreros muertos regresaban a la vida como colibríes y que el sur se encontraba a la izquierda del mundo.

El nombre de Huitzilopochtli, por lo tanto, significaba el Guerrero del Sur que volvió de entre los muertos.


EL ORIGEN NAHUATL

En Coatepec, por el rumbo de Tula, había estado viviendo, allí habitaban una mujer de nombre Coatlicue. Era madre de los 400 Surianos y de una hermana de éstos de nombre Coyolxauhqui.

Y esta Coatlicue allí hacía penitencia, barría, tenía a su cargo el barrer, así hacía penitencia, en Coatepec, la Montaña de la Serpiente, y una vez, cuando barría Coatlicue, sobre ella bajó un plumaje, como una bola de plumas finas.

En seguida lo recogió Coatlicue, lo colocó en su seno. Cuando terminó de barrer, buscó la pluma, que había colocado en su seno. pero nada vio allí. En ese momento Coatlicue quedó encinta.

A ver los 400 Surianos que su madre estaba encinta, mucho se enojaron, dijeron: –   “¿Quién le ha hecho esto? ¿Quién la dejó encinta? Nos afrenta, nos deshonra”.

Y su hermana Coyolxauhqui les dijo:

-“Hermanos, ella nos ha deshonrado hemos de matar a nuestra madre, la perversa que se encuentra ya encinta. ¿Quien le hizo lo que lleva en el seno? Cuando supo esto Coatlicue, mucho se espantó, mucho se entristeció.

Pero su hijo Huitzilopochtli, que estaba en su seno, le confrontaba, le decía: -“No temas, yo sé lo que tengo que hacer”. Habiendo oído Coatlicue las palabras de su hijo, mucho se consoló, se calmó su corazón, se sintió tranquila.

Y entre tanto, los 400 Surianos se juntaron para tomar acuerdo, y determinaron a una dar muerte a su madre, porque ella los había infamado.

Estaban muy enojados, estaban muy irritados, como si su corazón se les fuera a salir. Coyolxauhqui mucho los incitaba, avivaba la ira de sus hermanos, para que mataran a su madre.

Y los 400 Surianos se aprestaron, se ataviaron para la guerra.

Y estos 400 Surianos eran como capitanes, torcían y enredaban sus cabellos, como guerreros arreglaban su cabellera. Pero uno llamado Cuahuitlíac era falso en sus palabras.

Lo que decían los 400 Surianos, en seguida iba a decírselo, iba a comunicárselo a Huitzilopochtli. Y  Huitzilopochtli le respondía: -“Ten cuidado, está vigilante, tío mío, bien sé lo que tengo que hacer”.

Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo, estuvieron resueltos los 400 Surianos a matar, a acabar con su madre, luego se pusieron en movimiento, los guiaba Coyolxauhqui.

Iban bien robustecidos, ataviados, guarnecidos para la guerra, se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel su anecúyotl, sus brazaletes, sus colgajos de papel pintado, se ataron campanillas en sus pantorrillas las campanas llamadas oyohualli.

Sus flechas tenían puntas barbadas. Luego se pusieron en movimiento, iban en orden, en fila; en ordenado escuadrón, los guiaba Coyolxauhqui.     

Pero Cuahuitlícac subió en seguida a la montaña, para hablar desde allí a Huitzilopochtli, le dijo: -“Ya vienen.” Huitzilopochtli le respondió: –    “Mira bien por dónde vienen.”

Dijo entonces Cuahuitlícac: -“Vienen ya por Tzompantitlan.” Y  una vez más le dijo Huitzilopochtli: -“¿Por dónde vienen ya?” Cuahuitlícac le respondió: -“Vienen ya por Coaxalpan.”

Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó a Cuahutlícac: -“Mira bien por dónde vienen.” En seguida le contestó Cuahuitlícac: -“Vienen ya por la cuesta de la montaña.” Y todavía una vez más le dijo Huitzilopochtli: -“Mira bien por dónde vienen.”

Entonces le dijo Cuahuitlícac: -“Ya están en la cumbre, ya llegan, los viene guiando Coyolxahuqui.”

En ese momento nació Huitzilopochtli, se vistió sus atavíos, su escudo de plumas de águila, sus dardos, su lanzadardos azul, el llamado lanzadardos de turquesa.

Se pintó su rostro con franjas diagonales, con el color llamado “pintura de niño”. Sobre su cabeza colocó plumas finas, se puso sus orejeras.

Y uno de sus pies, el izquierdo, era enjuto, llevaba una sandalia cubierta de plumas, y sus dos piernas y sus dos brazos ‘os llevaba pintados de azul.

Y el llamado Tochancalqui puso fuego a la serpiente hecha de teas llamadas Xiuhcóatl, que obedecía a Huitzilopochtli. Luego con ella hirió a Coyolxauqui, le cortó la cabeza, la cual vino a quedar abandonada, en la ladera de Coatépetl, montaña de la serpiente.

El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando hacia abajo, cayó hecho pedazos, por diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo.

Entonces Huitzilopochtli se irguió, persiguió a los 400 Surianos, los fue acosando, los hizo dispersarse desde la cumbre de Coatépetl, la montaña de la culebra.

Y cuando los había seguido hasta el pie de la montaña, los persiguió, los acosó cual conejos, en torno de la montaña.

Cuatro veces los hizo dar vueltas. En vano trataban de hacer algo en contra de él, en vano se revolvían contra él al son de los cascabeles y hacían golpear sus escudos.

Nada pudieron hacer, nada pudieron lograr, con nada pudieron defenderse. Huitzilopochtli los acosó, los ahuyentó, los destrozó, los aniquiló, los anonadó.

Y entonces los dejó, continuaba persiguiéndolos.

Pero ellos mucho le rogaban, le decían: -“¡Basta ya!” Pero Huitzilopochtli no se contentó con esto, con fuerza se ensañaba contra ellos. Los perseguía.

Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, Pudieron liberarse de sus manos. Se dirigieron hacia el sur se llaman 400 Surianos, los pocos que escaparon de las manos de Huitzilopochtli.

Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quito sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl, se los puso, se los apropió, los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias insignias.

Y este Huitzilopochtli, según se decía, era un portento, porque con sólo una pluma fina, que cayó en el vientre de su madre Coatlicue, fue concebido.

Nadie apareció jamás como su padre. A él lo veneraban los mexicas, le hacían sacrificios, lo honraban y servían.

Y  Huitziiopochtli recompensaba a quien así obraba. Y su culto fue tomado de allí, de Coatépec, la montaña de la serpiente, como se practicaba desde los tiempos antiguos.

*Tomado de Justino Fernández, “Una aproximación a Coyolxauhqui”, Estudios de Cultura Náhuatl (México: UNAM, 1963), Vol. IV, pp 37-53

(Códice Florentino, Lib. III. Cap. I Traducción directa del náhuatl hecha por el Dr. Miguel León-Portilla.


Pues esto es algo que les puedo contar de Huitzilopochtli, ¿a poco no son interesantes nuestras leyendas?, solo espero que hayan disfrutado de la lectura. Si quieren seguir una buena lectura intenta nuestra entrada del árbol de la vida maya, el Yaxche, seguro te entretiene.

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Gracias por leerme y hasta la próxima publicación.

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